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En mi genealogía existió un cimarrón

Por Santiago S. Charún Yllescas. Publicista. Redactor Creativo. Surco (Lima) No estoy seguro si mis apellidos eran los mismo que el “patrón” llevaba en su partida de nacimiento, y registraba a todos sus esclavizados por igual, iniciando el proceso de carimbas psicológicas, o tal vez si mis apellidos reflejaban las características físicas de un antepasado, o …

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Summary : No estoy seguro si mis apellidos eran los mismo que el “patrón” llevaba en su partida de nacimiento, y registraba a todos sus esclavizados por igual, iniciando el proceso de carimbas psicológicas, o tal vez si mis apellidos reflejaban las características físicas de un antepasado, o designaban la labor de un ancestro, pero lo que si estoy seguro es que dentro de mi genealogía existió un cimarrón.

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Santiago Charun YllescasPor Santiago S. Charún Yllescas. Publicista. Redactor Creativo. Surco (Lima)

No estoy seguro si mis apellidos eran los mismo que el “patrón” llevaba en su partida de nacimiento, y registraba a todos sus esclavizados por igual, iniciando el proceso de carimbas psicológicas, o tal vez si mis apellidos reflejaban las características físicas de un antepasado, o designaban la labor de un ancestro, pero lo que si estoy seguro es que dentro de mi genealogía existió un cimarrón.

La mujer que más amo en este mundo, mi abuela Felicitas Yllescas Cabezudo, de abuelo chinchano, y padre que daba viajes enamoradizos por Pisco, me cuenta en largas sesiones de suspiros y deleites, parte de la gran historia familiar.

Fela nació en el Callao, en la hacienda San Agustín, y mi abuelo Santiago Charún Fernández en Cañete. Si preguntas a un Charún limeño si alguno de sus tíos abuelos o abuelos vivió en  Manzanilla – La Victoria, hay un 90% que te dirá que sí. Esa “promoción” de Charún de los años 40´ – 50´ que vinieron de Cañete a Lima a “rajarse el lomo”, centraban su ubicación en el nombrado barrio victoriano, a pesar que mi abuelo ya vivía en Lince, visitaba temporalmente a sus tíos.

Ese tiempo en donde decir Don o Doña era ser elegante, mis abuelos sacaron adelante a siete hijos, (que para esa época era un número promedio), la historia de cómo lo lograron, me la cuenta mi matriarca Fela sentados en el jardín de la casa, me hace sentir tan orgulloso de mi familia, retroceder a mis raíces africanas, y respirar la unión de un esfuerzo colectivo; de una lucha que ganaron mis ancestros africanos a la ausencia de libertad en un país desconocido, esa victoria también se refleja en mis abuelos, mis padres y ahora en mí, sé que por cosas del destino estoy acá, con apellidos que deben tener muchas modificaciones e historias, pero hay algo que nunca cambiará, y es mi sangre africana, esa que jamás se rindió, pasó por las venas de mis antepasados llegados involuntariamente hace cientos de años, y continua en cada palpitar de coraje de mi legado, generación tras generación. Mientras yo esté aquí, le enseñaré a mis hijos que cada vez que se vean al espejo sientan su África interior, el esfuerzo de sus raíces y lo orgulloso de ser afroperuanos.

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